Propiedades representadasAquí, la tierra desciende hacia el Mediterráneo entre cultivos subtropicales, mientras el cortijo se integra en un paisaje abierto al mar y a la montaña. Una propiedad donde vivienda, tierra y producción forman parte de una misma forma de vivir.

La finca ocupa 31.121 m² y combina paisaje, privacidad y explotación subtropical en producción. Un territorio que no actúa como simple parcela, sino como parte esencial del valor de la propiedad.
La explotación forma parte de la identidad de la finca: cultivo subtropical, vegetación consolidada y una relación directa entre paisaje, producción y forma de vida.


Con 170 m² construidos, tres dormitorios y dos baños, el cortijo conserva una arquitectura de carácter tradicional: madera, materiales cálidos, porches y espacios conectados con el exterior.













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